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De cosas absurdas


Por: Odette Yidi



Hoy, los palestinos están lo más lejos y a la vez lo más cerca de alcanzar justicia.



Podría hacer, como muchos están haciendo de forma desesperada, uno o varios textos de diversa complejidad explicando por lo menos 100 años de historia reciente. Podría citar resoluciones de la ONU o normas del derecho internacional que han sido ignoradas y violadas por décadas. Quizá podría hacer un detallado análisis sociológico y argumentar con evidencias cómo la situación en Israel-Palestina no es un conflicto, tampoco un choque de civilizaciones, o peor aún, una guerra religiosa. Me encantaría poder explicar el colonialismo de colonos (settler colonialism) y el sistema de segregación racial (apartheid) sobre los que se sostiene el dominio sionista -como ideología racista- sobre la tierra y la población palestinas.


Pero, como todo proceso colonial implica la demonización y deshumanización del nativo, me propuse citar solo algunas de las situaciones reales y absurdas que hemos visto desde el 7 de octubre (antes también sucedían otras), para así reflexionar acerca de la gravedad de la deshumanización sistemática del pueblo palestino, y la tarea conjunta que tiene la humanidad de detener esta situación. Si permitimos que lo que estamos viendo en tiempo real, frustrados y conmocionados, le suceda a un pueblo, entonces le podría suceder a cualquiera.


Hoy son los palestinos, mañana, quién sabe.


Entonces, recojo aquí 12 cosas absurdas que hemos visto todos en redes sociales gracias a valientes jóvenes periodistas palestinos, pero que algunos aún insisten en que son dramatizaciones. Lo hago entonces en un intento por amplificar las voces de los palestinos, para así dejar la tendencia a siempre hablar de y sobre ellos, y no con ellos.

Absurdo es que, luego de videos circulando de palestinos tratando de pescar en aguas contaminadas para sobrevivir a la hambruna impuesta, el ejército israelí bombardeara sus botes de pesca; o que bombardee una panadería que acaba de descargar un camión con harina.


Absurdo es que, ante la negativa israelí de permitir el ingreso de insumos médicos, se tengan que hacer amputaciones a niños y cesáreas a mujeres sin anestesia, y que bebes prematuros en incubadoras se queden sin oxígeno.


Absurdo es que una mujer de 90 años expulsada de su hogar en 1948 y viviendo como refugiada desde entonces, deba caminar por kilómetros para tratar de encontrar un lugar seguro -que no existe- en la Franja de Gaza.


Absurdo es que, desde el 2007, se le permita a Israel controlar la movilidad de 2.1 millones de personas, y la cantidad de medicina, alimentos, materiales de construcción, electricidad y agua que pueda ingresar a la Franja sitiada; y que, desde el 7 de octubre, esa cantidad vital para la vida de cerca de un millón de niños, sea prácticamente nula.


Absurdo es que francotiradores israelíes y tanques arremetan contra personal médico y los heridos que están dentro de un hospital; que los heridos tendidos en la calle pidan ayuda a gritos a los médicos que desde las ventanas ven su agonía sin poder actuar; y que el principal especialista en quemaduras fuera bombardeado y asesinado en su casa tras trabajar 7 días sin descanso en el Hospital de Al Shifa.


Absurdo es creer que, porque Israel “informa” a los palestinos que está a segundos de bombardear sus hogares, se pueda permitir, perdonar o justificar este crimen; o que utilice fósforo blanco desde el aire, una dolorosa arma prohibida, para quemar a aquellos que logran sobrevivir.


Absurdo es que médicos, líderes religiosos y políticos israelíes llamen abiertamente a asesinar sin piedad a cualquier rastro de vida en Gaza, o que en los misiles que lanzan desde modernos aviones se escriban consignas deseando que el arma mate a inocentes.


Absurdo es la propagación de noticias falsas y sensacionalistas versus la invisibilización de hechos fácticos; y los diversos desafíos y llamados en redes sociales israelíes instando a secuestrar y torturar palestinos en Cisjordania, matarles y expulsarles, y videos virales burlándose de su dolor.


Absurdo es que ante la amenaza de Israel a la cadena de noticias Al Jazeera para que suspendiera su cubrimiento y ante la negativa de la misma, Israel asesinase a la familia de Wael Dahdouh, el jefe de la oficina en Gaza como forma de venganza.


Absurdo es que familias palestinas tengan que debatir si permanecen juntas o separadas, pues ante un masivo bombardeo, hay dos opciones: o que todos fallezcan (como ya más de 40 familias fueron eliminadas permanentemente del registro civil) o que por lo menos quede alguno vivo para continuar el linaje.


Absurdo es que se destruyan completamente dos ciudades en la Franja, se desplace por la fuerza a cientos de miles de personas, y que soldados israelíes planten su bandera en la playa de Gaza como si se tratase de un macabro juego de video de conquista y exterminio.


Absurdo es que las redes sociales, los medios de comunicación, las universidades, los legisladores y las empresas silencien, censuren, boicoteen y expulsen a los que piden un alto al fuego, y no a los que incitan violentamente a la matanza.


Pero lo más absurdo sería que todo esto también quedase impune.

“¿Qué podemos hacer?” Ante la angustiante pregunta que yo misma me hago y que me hacen a mí incontables veces al día, todos los días desde el 7 de octubre, muchas y muy diversas personas, respondo lo siguiente.


Si por 75 años nuestro desconocimiento profundo de la situación y nuestro ensordecedor silencio cómplice permitió la violenta colonización, ocupación, etnocidio, limpieza étnica y genocidio en Palestina, hoy nuestras voces informadas y en alto podrán y deberán cambiar el rumbo de los próximos años.

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