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El idioma español en Catar

Reflexiones desde Doha sobre el valor de los idiomas, el impacto de los movimientos migratorios, y los puentes cada vez más sólidos de diálogo entre el mundo árabe y las Américas.

Por: Fairuz Yosef*


En el desierto colombiano de la Guajira, específicamente a un remoto pueblo del Caribe colombiano llamado Maicao, llegaron mis ancestros maternos del Líbano a mediados del siglo XX. Allí dieron inicio a una nueva vida que supuso un cambio socioeconómico y un encuentro multi-cultural. En esa pequeña y distante localidad, fue donde nací y di mis primeros pasos. Sus calles cuentan historias del Medio Oriente, mientras se mezcla el aroma de la comida local: el friche, las arepas y los bollos con los del kibbe, la maqluba y el tabbule.


Esa multiculturalidad y la sangre emigrante que corre en mis venas fue lo que me llevó a transitar por diferentes lugares: primero Venezuela, luego Panamá, y finalmente volví al desierto, pero esta vez no al de Colombia, sino al de la península arábiga. Llegué entonces a Catar, un país donde conviven diversas culturas y nacionalidades.

Bulevar comercial de Lusail. Foto cortesía de Fairuz Yosef.


En Catar uno no esperaría encontrar una comunidad de latinos y mucho menos el placer de tomarse un café colombiano en Juan Valdez o comerse unas suculentas arepas rodeado de hispanohablantes en Katara, el complejo cultural de Doha.

Curiosamente, es posible, pues la influencia árabe-latina es popular en este país, y el español se ha posicionado como uno de los idiomas preferidos de los cataríes. Esta popularidad se incrementó gracias a la pasada Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022, donde nombres como el de Messi, Maradona, Ramos y muchos otros, multiplicaron la afición del idioma de los países que representaban estos jugadores.


A este mundial asistieron seis de los veintiún países de habla hispana: Argentina, Costa Rica, Ecuador, España, México y Uruguay; por lo que varias entidades gubernamentales y medios de comunicación, oficiales y privados, adoptaron el español para poder dirigirse a la enorme audiencia de aficionados hispanoparlantes que asistió a apoyar a sus selecciones. Es así como se vieron varios árabes latinos participar en estas iniciativas. Un gran ejemplo fue la cuenta oficial del Comité Supremo para la Organización y el Legado “@roadto2022es”, la inauguración de la primera estación de radio oficial en español de Catar “Hola Qatar” y las múltiples actividades culturales realizadas por el Centro Cultural Islámico Abdulla Bin Zaid Al Mahmud en nuestra lengua sobre la cultura catarí y el islam. También varias agencias televisas latinas enviaron periodistas de ascendencia árabe para cubrir el mundial en Catar por la cercanía cultural.

Foto cortesía de Fairuz Yosef.


Estas experiencias me han enseñado que los árabes-latinos somos embajadores de la dualidad cultural a la que pertenecemos en cualquier parte del mundo. Esa es la razón por la cual decidí estudiar periodismo, pues vi que es un medio que facilita la conexión entre culturas. Esto me ha llevado a ser parte de varios proyectos relacionados con mis intereses en diversos medios de comunicación, y entidades educativas y culturales como Qatar Debates y Education Above All.


El hecho de que maneje fluidamente tres idiomas (español, árabe, e inglés) ha permitido que mis experiencias profesionales pasadas hayan sido más profundas y cercanas. Y como un gran maestro me dijo una vez: dominar más de un idioma es como tener llaves que abren distintas puertas.


Fairuz Yosef es colombiana de nacimiento, y de origen libanés y palestino. Actualmente reside en Catar, donde adelanta estudios de pregrado en periodismo en la Universidad de Northwestern. Le interesan temas relacionados al mundo árabe y Latinoamérica, moda, literatura, arte, linguística y religión.


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