top of page

Música y filosofía en el islam: Kitâb al-mûsiqî al-kabîr «El gran libro de la música» de al-Farabi

Actualizado: 12 sept 2023

Por: Carlos Ortiz Aguas


Este texto fue publicado por primera vez en Palabra Alegórica en junio 22 de 2019. Se reproduce con autorización del autor. Recorre algunos sonidos, sentimientos, tonalidades, instrumentos y aportes a la música universal desde la tradición islámica.

كتاب الموسيقى الكبير Kitâb al-mûsiqî al-kabîr


Hassan Touma[i] indica que a comienzos del siglo IX, una apreciable cantidad de tratados sobre música fueron escritos dentro del contexto cultural árabe-islámico, cuyo territorio abarcaba desde España, África del norte, hasta el Asia central, y desde Anatolia hasta la costa del África oriental, con el árabe como el idioma de los sabios. Un considerable número ha sido preservado en perfecto estado hasta nuestros días y algunos traducidos a idiomas europeos. Uno de los más importantes es el Kitâb al-mûsiqî al-kabîr (El gran libro de la música) de al-Farabi (870-950).


Abu Nasr Muhammad ibn al-Faraj al-Farabi nació cerca de Farab en el Turquestán hacia el 870 y murió en Damasco en 950, aproximadamente. Fue un prestigioso filósofo del mundo árabe que perteneció a la escuela de Bagdad. Es conocido también como “el Segundo Maestro”, siendo el primero Aristóteles. Hizo parte de la corte de Saîf ud-Daula al-Hamdanî de Alepo. Al-Farabi innovó, entre otras cosas, en su concepción de la religión y del intelecto, colocando los cimientos de la filosofía política en el islam. Su huella más duradera ha sido en el campo de la lógica, pues fue uno de los que introdujo el pensamiento griego en la cultura árabe por las traducciones que realizó de Aristóteles y Platón sobre la lógica, metafísica, epistemología y filosofía práctica. Renovó la filosofía de los griegos, por ende, se considera su obra como neoplatónica. Al-Farabi además era muy conocido por sus estudios musicales, en los que sobresalió tanto en la teoría como en la práctica[ii].


Realizó traducciones de Ptolomeo y de Nicómaco de Gerasa, y fue a partir de los tratados de Pitágoras que desarrolló importantes estudios sobre teoría musical, en elementos como la acústica, la física, las matemáticas y los efectos que produce la música al que la escucha y al que la interpreta. Estas investigaciones están basadas en el estudio de las cuerdas del ‘ud o laúd, importante instrumento predecesor de la guitarra.


Laúd


Según el musicólogo irlandés Henry George Farmer “su estudio de los principios físicos y fisiológicos del sonido supera realmente a los griegos”. Un profundo místico, en algunas cofradías sufíes todavía se cantan algunas de sus composiciones. Fue el primero en dar una explicación científica del sonido y en elaborar las reglas para la construcción de los instrumentos musicales. En el Kitâb al-mûsiqî definía así el poder emocional de la música:


El hombre y el animal, bajo la impulsión de sus instintos, emiten sonidos que expresan sus emociones, como pueden ser la de alegría o miedo. La voz humana expresa mayor variedad —tristeza, ternura, cólera—. Estos sonidos, en la diversidad de sus notas, provocan en la persona que los escucha, los mismos matices de sentimientos o de pasiones, exaltándole, controlándole o tranquilizándole[iii].



H.S. Elía indica que “varias tradiciones nos aseguran que durante una fiesta nupcial, al-Farabi podía tocar el laúd hasta hacer que el auditorio prorrumpiera en risas, derramara lágrimas o se durmiera”[iv]. Esas mismas fuentes manifiestan que inventó el rabab o rabel y el qanun (una citara pulsada). Era un virtuoso en el manejo de varios instrumentos, lo que nos revela que era una gran autoridad en el ámbito musical, pues combinaba un amplio conocimiento de la práctica con la sistematización lógica y analítica rigurosa de la tradición griega.

Rabab



El rabab en la música contemporánea: Supplication – AQ (Ali Qazi)


Qanun


Como ya mencionamos anteriormente, su obra maestra en este campo es el Kitâb al-mûsiqî al-kabîr piedra filosofal de los tratados de música en el islam. Está compuesto por el Libro de Elementos, el Libro de Instrumentos y el Libro de Composición. Los dos elementos en los que se apoya el tratado son el estudio de las notas y la relación entre ellas y las reglas de la composición, basándose en la física y en la lógica respectivamente.


En su condición de filósofo universal, trató de concebir un sistema de pensamiento que relacionara todas las disciplinas, esto se ve reflejado en sus tratados de música, la cual define como una tendencia natural humana, que utiliza también de la razón. Expone los grados de logros intelectuales en la música, empezando por Ma’abad (célebre cantante del periodo omeya), que necesitaba de un instrumento para componer, y situando a Ishâq al-Mawsili (músico del período abasí) en el punto más alto, pues se bastaba de sí mismo para componer y no necesitaba ninguna ayuda exterior. A continuación, un fragmento del Kitâb al-mûsiqî al-kabîr, donde explica que la música es una tendencia natural humana:


El canto es tan natural al hombre como a las aves… es bien claro en qué sentido se dice que la música es natura; porque está en nosotros, en la fuerza y tono de nuestra voz, en la percepción de nuestros oídos, en la sonoridad de los cuerpo sonoros naturales que tocados o excitados dan tonos conforme la naturaleza de ellos, y el impulso que los toca. Estos principios naturales se hallan siempre y sin falta ni interrupción en las cosas dichas, y en los tiempos dichos, así como las sensaciones del sonido en el oído bien acondicionado, a fin de juzgar de ellos luego que los percibe[v].

Qanun. Así suena un qanun


Dicho tratado musical es una gran obra clásica que aportó mucho al desarrollo de la teoría actual. En el libro trata los efectos de la música sobre el hombre, y los divide en tres: el agradable, el imaginativo y el apasionado. Explica su poder curativo, la influencia en los sentimientos y en la imaginación. Es también un tratado de acústica basado en el sistema pitagórico, donde reflexiona sobre las connotaciones cosmológicas de la música. En él se define el concepto de nota como un sonido de una duración y afinación concretas. Los géneros se dividen en fuertes, medios y moderados. Aparece el concepto de disonancia y consonancia. Los modos rítmicos son los mismos a los que al-Kindi se refiere.



Es también una gran contribución a la historia de la música árabe en materia de instrumentos y escalas, todo basado en la práctica. Da las medidas y materiales con que hay que construir instrumentos (medidas razonadas científicamente) tales como el laúd, el rabab, el duff, el tabl, y varios tipos de flautas. También enseña la afinación de cada uno; además, aborda el tema de la composición diciendo que la música actúa sobre nosotros como la poesía. Cuando se le adapta a un poema, su efecto resulta más poderoso y, a su vez, las palabras resultan más expresivas.


Notas y bibliografía


[i] HASSAN TOUMA, Habib (1981), Historia e Historiografía en la Música Árabe, en Revista Musical Chilena, (1981 sept. 26), XXXV, N° 156, pp. 28-33

[iii] H.S. ELÍA, Ricardo (2012),La música”, en La civilización del Islam, Editorial Elhame Shargh.

[iv] Ibíd.

[v] SORIANO FUERTES, Mariano (1853), Música árabe-española, y conexión de la música con la astronomía, medicina y arquitectura, Juan Oliveres, Impresor. Barcelona.


Carlos Ortiz Aguas es escritor y músico. Realizó estudios de comunicación y un posgrado sobre cultura, literatura e idioma árabe; asimismo en filosofía, pensamiento y derecho islámico. Se ha desempeñado como docente y formador en talleres de escritura y lectura.


bottom of page