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Gaza en el bolsillo

Por: Dalgys Carbal Reyes*


En esta edición del Blog, el Instituto de Cultura Árabe de Colombia quiere resaltar a artistas, gestores culturales y activistas que han utilizado su voz, saberes y oficios para denunciar y rechazar el genocidio y etnocidio en Palestina.

Adriana es diseñadora gráfica, graduada en el 2003 de la Colegiatura Colombiana de Diseño. Se ha desempeñado en distintos campos del diseño, abarcando desde la museografía, señalización, arquigrafía, diseño textil, corporativo, editorial, entre otros. Tiene una Maestría en Diseño Textil y Superficies del Instituto Europeo de Diseño en Madrid, y ha venido trabajando en un proyecto personal, artístico y ecológico: el desarrollo de nuevos materiales más amables con el planeta, además de la producción de algunas piezas basadas en elementos de la naturaleza. Paralelamente desde el 2010 se encarga de dirigir Salsarela, un taller de diseño en el cual se producen objetos gráficos que recogen parte del patrimonio material e inmaterial de Colombia y del mundo.


Adriana, creadora de Salsarela


Adriana también resalta el papel importante que juega su familia en su vida, como esposa y madre, y se describe a sí misma como “una persona muy afortunada que está rodeada de amor y cuya familia es su soporte y su motor”. De igual forma, destaca la independencia y creatividad como parte de su esencia, cómo el medio ambiente y las causas sociales mueven su espíritu, y cómo el odio, el racismo, la discriminación, el abuso del poder y la ignorancia la violentan en extremo.


De cara a la cruda realidad de Palestina


Para Adriana, Palestina es un territorio que alberga mucha historia y realidades complejas, sin embargo, antes del 07 de octubre no alcanzaba a dimensionar el alcance de la violencia: “Hasta el año pasado poco sabía de Palestina. Había tenido solo dos contactos indirectos con lo que allá pasaba, pues para la mayoría de los colombianos es una cultura lejana”. Su primer contacto fue alrededor del 2007, cuando el pariente de unos amigos se encontraba trabajando en Gaza y resultó herido al estallar un episodio de violencia. Por otra parte, su segundo contacto fue alrededor del 2010, cuando unos amigos en España le comentaron llenos de sorpresa, que una amiga en común haría un voluntariado a Gaza en medio del asedio y bloqueo israelí.

 

Adriana expresó que “en ese momento no digerí bien lo que eso significaba, quizás no tenía ni la información o la madurez suficiente. Sin embargo, desde el año pasado vengo completamente indignada, conmovida y aterrorizada por todo lo que está pasando en Gaza. Me parece increíble que a estas alturas nos sigamos matando y que aun la humanidad no haya aprendido que el odio, la guerra y las armas NUNCA son el camino”.


Ella es, sin duda alguna, una mujer sensible, llena de empatía y con un gran sentimiento de solidaridad por Palestina, pero también es una madre y una artista, y el genocidio en Gaza le ha tocado una de sus facetas más emotivas: su maternidad. En sus propias palabras:

“Me conmueve de manera particular el número de niños que han sido víctimas de la guerra y me toca en lo personal. Soy mamá y para mi la maternidad ha sido una experiencia transformadora, de esas que te atraviesan. Dicen que cuando eres mamá te vuelves la mamá de cada niño del planeta, porque aprendes a identificar el dolor, las necesidades que cada niño tiene. La vida es un verdadero milagro y no me cabe en la cabeza como la estamos desperdiciando. Me cansé de ver niños muertos, quemados, mutilados, huérfanos, agonizando, temblando por el trauma, estoy hastiada de ver sábanas blancas que envuelven cuerpos sin vida. Para mi era inevitable transportarme y pensar que podía ser mi hija. Siento el dolor de cada madre/padre que han perdido a alguien en Gaza”.

El genocidio en Gaza ha tenido un gran impacto en la vida de Adriana, en su forma de percibir el mundo y la humanidad en él. Desde su corazón deseaba ir para ofrecer su ayuda y consuelo, poner un granito de arena ante una catástrofe descomunal que está acabando con vidas inocentes: “dicen que eso es empatía… en mi es natural y por eso no entendía por qué tanta indiferencia. Es realmente insoportable pensar que eso está pasando, lo estamos viendo a tiempo real y el mundo no está haciendo lo necesario para pararlo”.

 

Por ello, Adriana decidió canalizar su tristeza y dolor en el desarrollo de un proyecto para ayudar a las víctimas de la población civil de Palestina: la tarjeta de la Franja de Gaza, la cual está enmarcada en un proyecto que veía trabajando en Salsarela desde el 2010 llamado Ciudades de Bolsillo o Pocket-Cities. Se trata de postales-skyline desplegables y dioramas de más de 40 ciudades y pueblos del mundo, en los que se destacan Barranquilla, Villa de Leyva, Tokyo, París, Caracas, Popayán y Estambul. Estas tarjetas usan filigranas para retratar los lugares, edificios, arquitectura y emblemas más representativos de cada lugar.



Para Adriana, hacer la postal de la Franja de Gaza era su manera de tomar parte en la situación, pues “no podía quedarme con los brazos cruzados y ser tan solo espectadora, sentía que quedarme en silencio de alguna manera era ser cómplice y necesitaba gritar a cuatro vientos: miren lo que está pasando en Gaza, lo tenemos que parar. Necesitaba hacer un llamado a la empatía, a la solidaridad: son seres humanos, estamos conectados. Hoy es en Gaza y mañana en cualquier lugar del mundo. Nuestro país ha sido víctima del conflicto armado durante tantos años que no se si como mecanismo de defensa, hemos naturalizado la violencia y la muerte, pero eso simplemente no es natural”.


La Franja de Gaza de Bolsillo


Salsarela nace de la necesidad de Adriana de “contar otras historias de Colombia, pues cuando viví afuera el referente que tenían de nuestro país era el narcotráfico y la violencia y viajar era realmente difícil por tener nacionalidad colombiana”. Al regresar decidió llevar a cabo ese proyecto, y empezó a hacer productos de excelente calidad producidos y diseñados en Colombia que contaran las miles de maravillas que tiene como país y mostrar su otra cara. Adriana decidió entablar un diálogo con la comunidad internacional a través de su arte y oficio, con el fin deconstruir esas narrativas hegemónicas llenas de prejuicios: “detesto los estereotipos y estigmatizaciones de un grupo de personas, lo que me acerca a los palestinos”.


De igual forma, Salsarela también nace como un medio para romper con esa presión en la que se suele desenvolver Adriana en su profesión: “Salsarela tiene su propio tiempo, su propio ritmo y aunque es un proyecto inserto en lo comercial, nos tomamos muy en serio la parte de investigación y diseño y tenemos ritmos más orgánicos. No importa hacer más y más, sino disfrutar haciendo. Sin duda hacemos todos nuestros proyectos con cariño, pero este [la tarjeta de la Franja de Gaza] nos ha tocado una fibra que no sabíamos que teníamos tan sensible y es nuestra humanidad compartida”.

 

Resaltó también la increíble labor que cumple cada miembro del equipo en Salsarela, y como trabajan juntos y armoniosamente para presentar una obra de calidad y con dedicación. Existe una persona en producción que se encarga que verifica que el producto quede bien hecho. Su mamá, quien es investigadora social y trabajó con víctimas del conflicto en Colombia, les apoya en el área de contenidos, donde se investiga exhaustivamente. Asimismo, forjan alianzas con otros diseñadores, artistas o profesionales de diferentes índoles dependiendo del proyecto. Adriana mencionó unas palabras muy poderosas en torno a su equipo de trabajo: “somos pequeños, pero lo hacemos con un enorme sentido de responsabilidad”.



En cuanto a la Ciudad de Bolsillo de la Franja de Gaza, Adriana dice que se hizo de la misma forma que las otras 47 ciudades, pero lo único que cambió fue la motivación:

“Esta tarjeta no busca fines comerciales, y el 100% de lo recaudado de su venta está siendo donado a asociaciones humanitarias que atienden víctimas civiles de la guerra en Gaza”.

El proceso parte de la investigación para identificar los lugares más reconocidos que caracterizan cada territorio, y se suelen poner en contacto directo con alguien que viva en ese lugar para tratar de captar mejor su esencia y crear un pequeño escenario que represente la cotidianidad del lugar. Sin embargo, para Adriana “esta vez fue todo un reto, porque la mayoría de estos lugares están total o parcialmente destruidos, y fue un trabajo enfocado a dejar una memoria de lo que allí alguna vez existió, para que no se nos olvide… y para los que son de esa tierra puedan conservar en un objeto parte de lo que para ellos era su vida”.

 

El diseño incluyó muchas siluetas de gazatíes con el propósito de representar que son los civiles quienes han sido los más afectados con el genocidio. Esta vez el equipo no pudo contactar con un local debido a la distancia cultural y por el idioma, pues es la primera vez que contemplan hacer una ciudad donde el árabe es el idioma origen. Tras la investigación, se procede con la ilustración y diseño, y posteriormente, el reto del idioma: “De las cosas más difíciles fue conseguir quien tradujera los textos al árabe pues realmente no conocíamos a nadie que lo hablase y nos parecía fundamental que estuviera en tres idiomas: español, inglés y árabe. Finalmente, un poeta refugiado egipcio Ahmad Mohsen nos ayudó, donó su trabajo y logramos hacer los folletos”.



Finalizando con esta parte, Adriana nos comentó que el futuro del proyecto por Palestina ha tomado un flujo bastante orgánico y autónomo, que “es un terreno desconocido y estamos dejando que el proyecto nos lleve, pues está teniendo una vida propia”. Así mismo, desde Salsarela han estado muy conmovidos con las muestras de solidaridad y de empatía que han recibido gracias al proyecto, y, en general, todas las personas y lugares que contactaron se sumaron sin dudarlo. Por ejemplo, la litografía Digital Express donó los folletos, los traductores al inglés y árabe donaron su trabajo, y lograron abrir las puertas de 14 librerías y tiendas de diseño donde está siendo distribuida la tarjeta, en varios pueblos y ciudades del país. Para ella, “a veces solo necesitamos que alguien tome la iniciativa. La solidaridad es contagiosa”.


Un mensaje de solidaridad y esperanza


Durante el proceso de creación de la Tarjeta de la Franja de Gaza, lo más interesante para el equipo fue el tema de las personas, ya que las siluetas representan a los más de 34.000 gazatíes asesinados desde el 07 de octubre. Adriana recalca que “también nos duelen las 1.200 víctimas civiles israelíes del atentado de Hamas, o las miles de víctimas anteriores al 07 de octubre que este conflicto ha dejado. Somos defensores de la vida. Nunca la solución será generar más dolor”. Similarmente, quisieron representar la importancia de la religiosidad (tanto islámica o cristiana) en la cotidianidad en Gaza, pero sin dejar de lado la riqueza arquitectónica, por lo que incluyeron hospitales, universidades, museos, hoteles, mercados, monumentos arqueológicos, entre otros.

“Lo que más nos dolió y aun nos duele del proceso de hacer esta tarjeta han sido los mensajes que hemos recibido de la gente en Gaza pidiendo ayuda, donaciones y demás… Cada uno con historias terribles y dolorosas, la mayoría desesperados intentando sacar a sus familias de Gaza o buscando tratamientos médicos. Toda una avalancha de dolor que no sabemos como manejar y para el que no estábamos preparados”.

Si bien Adriana no conocía mucho de Palestina antes del 07 de octubre, se puso en la tarea de aprender: “«El arte existe para que la realidad no nos destruya» así que me acercaré a este lugar del mundo que hoy me duele. Heba Abu Nada, Omar Abu Shaweesh, Refaat Alareer, Abdul Karim Hashash, Inas al-Saqa, Jihad Al-Masri, Yusuf Dawas, Shahadah Al-Buhbahan, Nour al-Din Hajjaj, Mustafa Al-Sawwaf, Abdullah Al-Aqad, Saleem Al-Naffar… todos ellos artistas, poetas y escritores/as asesinados en Gaza. Con todos ellos la humanidad tiene una deuda”.

 

Desde el Instituto de Cultura Árabe de Colombia enaltecemos la maravillosa labor que Adriana ha venido ejerciendo desde su solidaridad y empatía con la tragedia que está viviendo el pueblo palestino. Agradecemos sus esfuerzos y su voluntad por ayudar a través de su proyecto Ciudades de Bolsillo y su Tarjeta Franja de Gaza, pues como afirma Adriana:

Hoy es Gaza y mañana cualquier lugar del mundo, así que no permitamos que la cultura, religión, idioma, estereotipos y prejuicios sean un obstáculo para sentir y expresar nuestra solidaridad. 

Para conocer más de cerca el trabajo de Adriana pueden acceder a su página web y a su cuenta de Instagram @salsarela.

 

*Dalgys Carbal Reyes es Líder de Investigación y Gestión del Conocimiento en el Instituto de Cultura Árabe de Colombia, y estudiante de noveno semestre de Relaciones Internacionales en la Universidad del Norte.

2 Kommentare


Gast
18. Juni

Adriana mil felicitaciones, no alcanzo a dimensionar tanto dolor, admiro tu capacidad para amar, tu creatividad, tu imaginación.....espero poderte acompañar desde mi trabajo " LOS ROSTROS DE LA GUERRA'...donde destaco uno de esos rostros de los niños de GAZA sumido en el más hondo dolor....

Quiero poder colaborar con las ventas de tus tarjetas.....que son admirablemente bellas y encarnan tu TALENTO, PERSONALIDAD,AMOR y esa pasión ante tanto dolor........


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Gast
15. Juni

Muy interesante felicitaciones

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